sábado, 4 de agosto de 2018

¿Cómo Manejar los Berrinches en los Niños?




     


       Los berrinches son una reacción de enojo, frustración, desilusión, impotencia y desesperación, ante un evento o situación que no ocurre como se deseaba. Las rabietas no sólo las hacen los niños pequeños. Los adultos, en ocasiones, hacen rabietas más grandes que los mismos niños. 

       En los niños es una etapa normal del crecimiento entre el año y medio y los cuatro años y debe desaparecer conforme el niño va creciendo. Cuando un pequeño de cinco años o más sigue utilizando las rabietas cómo una forma de manipulación, control o comunicación, definitivamente hay algo que debemos indagar. Los berrinches son una forma en la que el niño expresa lo que quiere y siente, en una forma desmedida. A esta edad el cerebro no tiene control de las emociones y mucho menos de las reacciones. Sin embargo, mucho de este comportamiento se detecta desde la primera infancia y es necesario ir ayudando a tu bebé que aprenda a lidiar con la frustración y salir adelante de los eventos que se le pongan enfrente. Claro está que si hemos dicho que la maduración de la corteza se da hasta los 20 o 21 años, en los niños eso no sucederá muy pronto. Pero….sí hay forma de cambiar conductas.

   

Los berrinches suelen ser muy molestos para los padres, en especial cuando ocurren en algún lugar público. Algunos padres para evitar el berrinche o detenerlo suelen complacer a su hijo en todo lo que pide, al principio pareciera una solución rápida y sencilla, sin embargo esta conducta a la larga sólo le enseñara al niño, y futuro adulto, que haciendo un berrinche obtendrá siempre lo que desea. Nada más alejado de la realidad. En términos educativos, tendrás un niño poco tolerante a las exigencias escolares, el esfuerzo que requiere la preparación de un examen o retos competitivos para ganarse un lugar en sus actividades extracurriculares. 


       Otros padres optan por el castigo, las amenazas, los gritos e incluso los golpes para intentar manejar la situación. El niño pequeño no entiende de dónde viene esa reacción de los padres, ya que ni siquiera puede controlar lo que él siente. Este tipo de manejo o control de una rabieta, puede ocasionar en los niños miedo a decir lo que piensan y crecen generando personalidades inseguras, miedosas, con poca iniciativa y baja autoestima. 

       Si tomamos en cuenta que el berrinche es una forma de comunicación; el mejor manejo de los arrebatos es siendo padres consistentes y consecuentes con lo que les decimos a nuestros hijos. Cuando el niño comience a hacer un berrinche es importante que como padres nos preguntemos tres cosas:

¿Lo que quiere el niño lo lastima a él o a otras personas?

¿Si le doy gusto va en contra de alguna regla o instrucción que le habías dado con anterioridad una autoridad, su madre o un maestro?

¿El permiso puede tener consecuencias negativas a corto, mediano o largo plazo?

       Tus respuestas deben ser muy honestas y que no contradigan las reglas que se han establecido en casa o en la escuela. Si has contestado que no a las tres preguntas anteriores, es posible que debas ser más flexible y reflexionar sobre lo que tu hijo te está pidiendo. Algunos permisos y actividades lo llevan a ser más independiente y responsable. 

       Si tu respuesta a alguna de las tres preguntas anteriores es SI, definitivamente debes tomarte el tiempo de explicarles a tus hijos las razones por las cuales le estás negando su petición. Siempre has referencias a lo acordaron como familia, las reglas que están establecidas y lo que se espera de su comportamiento. 

Puedes decirle cosas como la siguiente:

      Acordamos que los dulces y las golosinas serían después de una buena comida saludable. De tal manera, que no te voy a dar los dulces hasta que hayas comido bien. Puedes llorar o enojarte, no voy a cambiar de opinión porque es algo bueno para ti y un acuerdo que ya teníamos.

       Antes de salir de casa, te expliqué que no te iba a comprar ningún juguete. Tienes demasiados y ya no juegas con la mayoría. Necesitamos hacer una revisión para que vendas lo que ya no quieres y con eso compramos otros juguetes.

       Los deberes de la escuela son una prioridad. Estoy de acuerdo que necesitas jugar. ¿Qué te parece si te apuras, yo te ayudo tomándote la lectura del cuento y luego salimos a la calle para que te relajes?

       Es posible que tu hijo siga gritando, llorando o pataleando, espera a que se calme para después poder hablar con él y expresarle cuanto lo amas. No lo hagas durante el berrinche ya que no te escuchará y obtendrá la atención que estaba pidiendo, y sólo empeora el problema y refuerza el mal comportamiento.

       Si tu hijo está haciendo un berrinche en algún lugar en donde se puede lastimar o él comienza a lastimarse a sí mismo, cámbialo de lugar o quítale el objeto que está utilizando inadecuadamente y espera de nuevo a que se calme. 

       La clave está en no reaccionar al berrinche pero observarlo de cerca para que tu hijo no puede hacerse ningún daño. 
  
       Un factor básico para el manejo de límites y reglas con nuestros hijos, y también para prevenir posibles berrinches, es siempre ANTICIPARLES lo que esperamos de ellos. A los niños les cuesta mucho trabajo comprender el mundo de los adultos por lo que necesitan que sean los padres los que les expliquen y les digan que es lo que tienen que hacer y si puedes añadir una pequeña explicación, mucho mejor.



Los niños suelen sentirse muy confundidos cuando los padres de una forma abrupta y sin aviso, les prohíben algo o los castigan. Es como si de una día a otro, las reglas de tránsito cambian sin previo aviso y en cualquier momento te pueden multar por hacer cosas que un día anterior si estaban permitidas, estarías sumamente confundido, y cuando el policía por tercera vez consecutiva te quisiera imponer la multa, es muy probable que explotarás en un berrinche. 

       Esto es lo que les ocurre a algunos niños cuando los padres no somos suficientemente claros con los límites y reglas del hogar. Es importante revisar si nosotros, como padres, no estamos propiciando los berrinches al no cumplir con el principio de ANTICIPACIÓN. 

       Vygotsky, en su teoría de la zona de desarrollo próximo, explica perfectamente que todos los niños tienen una faceta en la que deben mejorar algo, esa es su zona de desarrollo próximo. En esencia esta constante metodológica del principio de anticipación- establece que el que está enseñando al niño, al proponerse que ellos avancen hacia los objetivos educativos que han planeado para el actual ciclo escolar o lograr cambios de comportamiento, a través de etapas sucesivas (objetivos intermedios o instrumentales), ha de ir estableciendo metas progresivas que vayan ayudando a tu hijo a avanzar hacia los fines que se han propuesto en el programa del curso. 

       Puedes unirte al programa de Hijos Modernos Necesitan Padres Modernos y preguntar todo aquello que te sirva para crecer como padre de familia. Todos necesitamos de todos. 


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