miércoles, 1 de agosto de 2018

El Cerebro Humano ¿Cuándo Hay que Empezar a Educar?



       Empezamos este blog diciendo que la educación inicia en el coito. Realmente es cuando planeamos unirnos con una pareja o tomamos la responsabilidad de ser padres. En términos generales el cerebro y la médula espinal son los primeros órganos en formarse, según la creencia popular. La realidad es que el primero es el oído, luego el corazón, a los 21 días de concebido, aproximadamente. Ya para la quinta semana (35 días) de gestación se comienza a formar la primera sinapsis en la médula espinal de un feto.

       El resultado de esas primeras conexiones da como resultado los primeros movimientos del feto, algo que ocurre para la sexta semana más o menos. En ese momento tu bebé es capaz de arquearse en ambos sentidos; hacia adentro y hacia afuera. Este movimiento es espontáneo y no está supeditado a las instrucciones de tu pequeño feto. A partir de ese momento ocurre una lluvia de sinapsis que fortalece el movimiento de las partes del cuerpo que se están formando al mismo tiempo. A las 8 semanas ya tiene las extremidades y las puede mover. En la décima semana sus dedos pueden decir adiós (es broma) pero si se empiezan a mover.

       En este momento tu bebé tiene aproximadamente dos meses y un par de semanas. Ya está tan completo que puede realizar actividades más complejas como bostezar, chuparse el dedito y agarra. Tu bebé tiene la capacidad de tragar grandes cantidades de líquido amniótico. Una de las razones por las cuáles tu alimentación debe ser muy cuidadosa. El cortisol, del que hablaremos en otro momento, traspasa todas las defensas naturales del bebé y lo afecta. Le da hipo y tiene movimientos más coordinados de todo su cuerpo. Sin embargo, la mayoría de nosotras siente a su bebé hasta las 18 semanas aproximadamente. La realidad es que si lo sientes desde antes, pero no somos conscientes de que el bebé es el que nos hace sentir esas cositas raras. Decimos que es indigestión o la imaginación. A mi bebé le daba hipo cuando tomaba bebidas frías y nadie me creía.

        Para el tercer mes, los movimientos del bebé y la percepción del pequeño son cruciales para su vida adulta. El tronco cerebral es responsable de muchas de las funciones más vitales de nuestro cuerpo: ritmo cardíaco, respiración y presión sanguínea. La estimulación y la enseñanza de actividades coordinadas y repetitivas empiezan a tener sentido desde la semana 12 de gestación. A partir del tercer trimestre, entre el séptimo y noveno mes la maduración del bebé va mejorando y es capaz de vivir fuera del útero materno.

       Ahora bien. ¿Qué ocurre en el cerebro del bebé no nato en términos de aprendizaje y conexiones neuronales?  Aunque lo último que se forma es la corteza cerebral, que es responsable de lo que consideramos la vida mental de todo ser humano. Aquí se dan las experiencias conscientes, acciones voluntarias, pensar, recordar y sentir; tu bebé ha adquirido una infinidad de experiencias a través de tus emociones, tus conversaciones, las lecturas, la música y la alimentación. Ya adquirió un pre lenguaje, etc.  

       Es necesario estar conscientes de que muchas cosas están pasando y que tú y tu pareja, en este periodo, son responsables de las capacidades cognitivas de tu futuro hijo(a). Puedes leer mucho más de esto en el libro “Educar Desde la Concepción. Un Camino Seguro a la Felicidad”. Lo encuentras en la pestaña de libros.  

       
       Cuando los bebés son prematuros,  muestran actividad eléctrica muy básica en las principales regiones sensoriales de la corteza cerebral. En la corteza cerebral se llevan acciones sensoriales como: tacto, visión y oído; que dicho sea de paso, se convierten en los principales canales de comunicación (VAK).

       En el periodo fetal, el bebé es capaz de aprendizajes simples tales como a habituarse (disminuyendo su respuesta de sobresalto) a un estímulo auditivo repetido (canciones, cuentos, descripciones, música o ruidos fuertes fuera del vientre materno). Aprenden sobre las cualidades sensoriales del útero, ya que varios estudios han demostrado que los bebés recién nacidos responden a olores familiares (como su propio líquido amniótico) y sonidos (como el latido del corazón de la madre o su voz).

Nos leemos en el próximo post con más información. 

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