jueves, 9 de agosto de 2018

ESTIMULAR EL LENGUAJE DEL BEBÉ. ¿UNA DIVERSIÓN O UN OBLIGACIÓN?




     
      Para estimular el lenguaje de tu bebé hay que seguir unos sencillos pasos. Lo primero que debemos recordar que el lenguaje se construye desde el vientre materno. El oído es uno de los primeros órganos que se forma y la información le llega a través de la cadera de la madre que sirve como caja de resonancia. El sonido entre por el oído materno y viaja a través de la columna vertebral y de ahí pasa a la cadera que es la que se encarga de transmitirla al bebé. Por eso es tan importante platicar con la futura madre diciendo cosas hermosas al oído. 

      Dicho por Tomatis, el creador de esta teoría dice: “¿Cómo oye el feto la voz de la madre? ¿Cómo llegan hasta él los sonidos?... la única vía en que se puede pensar es la conducción ósea y, en particular, la columna vertebral, puente vibrante entre la laringe y la pelvis. Durante el embarazo se refuerza la verticalidad de la mujer. El abdomen crece hacia adelante provocando un enderezamiento de la columna vertebral. Esta nueva postura aumenta la capacidad del cuerpo para cantar. La voz de la madre cambia. Es más bella, más cálida. Las grandes cantantes, cuando están embarazadas, se encuentran en plena posesión de su voz. El vientre pesa tanto que tira del diafragma hacia abajo, lo que confiere a la voz mayor riqueza en armónicos. Al vibrar la laringe, la columna vertebral reacciona como la cuerda de un arco. La pelvis se convierte en una enorme caja de resonancia.” 

      No se sabe muy bien en que momento el bebé empieza a escuchar con claridad, algunos perinatólogos dicen que a los 4 meses. Sin embargo, si seguimos la lógica de la transmisión del sonido basándonos en la física. La percepción del sonido inicia desde las primeras semanas. Se ha comprobado que al nacer el bebé responde a su nombre, a las canciones, la música y sonidos de animales a los cuáles ha sido expuesto durante el embarazo. Esa es su primera impronta y es necesario que se le estimule desde el primer momento que sabes que estás embarazada. Más vale más que menos. 

     

      Recíbelo diciendo, mamá está aquí te esperaba y di su nombre. “André-Thomas psicólogo e investigador, se había dado cuenta de que cuando una mujer llama por su nombre a su hijo que acaba de nacer, éste reacciona volviéndose hacia el lado de donde viene la voz. Únicamente; funciona con la madre. La señal del nombre, así es como denominaba ese experimento, para André-Thomas significaba que algo pasaba en el útero.” Sin embargo eso fue hace 50 años. 

      Ahora se han hecho descubrimientos de que si el padre habla a través del oído de la madre con su hijo, éste reconoce su voz. Esto ha sido importante sobre todo cuando la madre muere en el parto. Del tal manera que Papá debe hacer lo mismo y recibir a su hijo dándole un parto sonoro. 

     

      Háblale de todo lo que en ese momento él puede estar experimentando. Que escuche tu corazón, sienta tus brazos y ese primer contacto de sus labios. No permitas que se lo lleven al cunero sin darle un parto sonoro. Ese primer contacto físico y sonoro le dará a tu bebé la primera interacción sináptica que quedará grabada para siempre en su memoria muscular y emocional. 

      Sabiendo esto lo primero que necesitamos hacer, una vez que tu bebé ha nacido y está en tus brazos más tiempo; háblale manteniendo contacto visual, mirándole a los ojos (colócate al mismo nivel que él, algo que adquiere una importancia vital más adelante), en un tono suave, vocalizando (de este modo aprenderá a discernir los distintos sonidos del idioma) y variando la entonación. 

     

      Usa onomatopeyas, (guau guau, miau, miau, shu shu, habla "como el bebé", repite frecuentemente palabras y frases, ya que la repetición les ayuda a fijar nuevas conexiones lingüísticas. Esta manera de hablar a los bebés es más frecuente en las madres que en los padres, pero evidentemente lo ideal es que lo hagan ambos. 

      Mira cuentos o revistas con él, mientras "lees" o le nombras los objetos cotidianos, juguetes, comida, animales, colores... Nunca es pronto para leer con el bebé, ya que se trata de una experiencia enriquecedora para ambos, sobre todo con libros ilustrados que estimulen sus sentidos, que reconozcan figuras, colores, animales... y al mismo tiempo aprendan poco a poco a nombrarlos. Es una manera de fomentar la "lectura" temprana, en lo que se conoce como antes de los dos años como "lectura emergente": es una primera toma de contacto con el texto impreso, comenzando por diferenciar dibujos y objetos de las grafías, conocer que ambos se relacionan entre sí... 

     

      Aumenta tu expresividad cuando le hables, le cantes o le leas... Es sencillo acompañar tus palabras de gestos, exagerar la entonación... Y es que una cara y una voz expresivas son muy atractivas para los niños, al tiempo que las palabras bien pronunciadas establecen las bases del aprendizaje lingüístico. 

      Cántale canciones de cuna, canciones infantiles o tus canciones favoritas, que sirvan para relajarlo o a divertir si se acompaña de un baile, sólo procura que sean letras educativas. Cantarle al bebé tiene múltiples beneficios para ambos y no solo en el lenguaje infantil. También estás sembrando para que la escritura y la lectura se les faciliten cuando llegue el momento adecuado. 

     

      Juega mucho con tu hijo, ya que es el mejor modo de fortalecer el vínculo y no dejes que utilice a menudo juguetes electrónicos. Juega con las palabras, nombra todo lo que utilizas en los juegos, haz que toque tu garganta y los labios mientras le hablas... y aprovecha cualquier ocasión para hablarle: enséñale las partes del cuerpo mientras le hacer caricias, lo vistes, lo bañas o le das el alimento. Cuando hagan compras describe los alimentos en el supermercado, los colores y los sabores. Habla con tu bebé como si el supiera lo que estás comprando y el participa de la elección. 

      No hables por él, no termines sus palabras, dale tiempo para que intente decirlas. Es especialmente importante no ser "ventrílocuo" de los niños cuando ya han desarrollado más ampliamente el lenguaje. 

      Responde a sus primeras comunicaciones antes de las palabras. El bebé ya "habla" en su mente antes de pronunciar las primeras palabras y se va a comunicar con sus padres sonriendo, señalando, gritando... Es importante responder, con la mirada, con la sonrisa y con palabras (¿Qué quieres?, ¿Quieres ese juguete?, Eso es un perro, Ahí viene papá...). 

     

      Por supuesto, también cuando llegan las vocalizaciones y el pre-lenguaje hay que interactuar. Respóndele cuando haga sus primeros sonidos, ya que estos primeros "diálogos" son muy importantes. Imita sus sonidos para animarle a repetirlos. 

      Ayúdale a ejercitar los músculos del habla: no le interrumpas cuando "hable" solo, quítale el chupete, cambia el biberón por el vasito, permite que coma sólidos cuando se introduzca la alimentación complementaria (y no solo papillas), ya que al masticar ponemos en marcha múltiples movimientos implicados en la articulación de los sonidos del lenguaje. 

      En definitiva, podemos decir que la clave para el desarrollo del lenguaje está en establecer un contacto directo y continuo, con los papás, desde el nacimiento, que con sus gestos y palabras estimulan su actividad cerebral al tiempo que se establece en la familia un vínculo afectivo seguro. El primer año del bebé es clave para lograr sus primeros pasos lingüísticos, junto a otros importantes avances. 

     

     Conviene recordar que no se trata de intentar que nuestro niño o niña hable antes y mejor, porque existen ciertas limitaciones que solo con el paso de los meses irá superando. En cualquier caso, sí debemos mostrarnos dispuestos a una comunicación más efectiva con el bebé y permitirle que desarrolle todo su potencial, estimulándolo.

Te esperamos en el siguiente mini artículo. 
Sabremos todo sobre el cerebro del niño. 

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